Ingredientes:

  • 100 g de mantequilla de buena calidad
  • 100 g de harina de trigo de todo uso tamizada
  • 1 litro de leche entera
  • 200 g de jamón ibérico picado muy fino
  • 1 cebolla pequeña picada en brunoise
  • Nuez moscada, sal y pimienta negra
  • 200 g de pan rallado de grano fino
  • 3 huevos grandes batidos
  • 50 g de harina adicional
  • 500 ml de aceite de oliva suave

Instrucciones:

  1. Pochar la base: Calienta la mantequilla en el cazo y añade la cebolla picadísima. Cocina a fuego muy lento hasta que esté transparente. No dejes que se dore demasiado.
  2. Sellar el jamón: Incorpora el jamón ibérico y dale un par de vueltas para que sude su aroma. Nota: La grasa del jamón se integrará en la mantequilla potenciando el sabor.
  3. Cocinar el roux: Añade los 100 g de harina tamizada de golpe. Remueve con las varillas durante 3-4 minutos hasta que huela a galleta tostada. Esto elimina el sabor a harina cruda.
  4. Verter la leche: Añade la leche poco a poco, empezando con un chorrito. No añadas más hasta que la masa haya absorbido el anterior.
  5. Ligar la bechamel: Sigue removiendo enérgicamente. La masa debe hervir suavemente. Sabrás que está lista cuando se despegue de las paredes del cazo con facilidad.
  6. Sazonar: Añade la nuez moscada, pimienta y sal al final. Ten cuidado con la sal, el jamón ya aporta mucha.
  7. Reposo vital: Vierte la masa en la fuente y cúbrela con papel film tocando la masa. Deja templar y luego mete en la nevera al menos 12 horas.
  8. Boleado: Saca porciones de masa, pásalas ligeramente por los 50 g de harina, luego por el huevo batido y finalmente por el pan rallado.
  9. Fritura maestra: Calienta el aceite a 180°C. Fríe en tandas pequeñas hasta que el exterior esté dorado y crujiente.
  10. Escurrido: Pásalas a un plato con papel absorbente para eliminar el exceso de grasa antes de servir.