Ingredientes:
- 250 g de harina de trigo común
- 125 g de mantequilla sin sal
- 5 g de sal
- 60 ml de agua helada
- 400 g de calabaza pelada y troceada
- 50 g de cebolla blanca picada finamente
- 60 g de queso parmesano rallado
- 15 ml de aceite de oliva virgen extra
- 2 g de nuez moscada molida
- 3 g de pimienta negra
- 5 g de sal
- 1 huevo batido
- 1 g de semillas de sésamo
Instrucciones:
- Preparar la base del relleno. Sofríe la cebolla en el aceite de oliva en una sartén hasta que esté translúcida.
- Reducir la calabaza. Añade la calabaza (que ya debes tener asada y triturada) a la sartén. Cocina a fuego medio alto durante 8-10 minutos hasta que veas que el líquido se evapora y espesa. Nota: Si queda muy líquida, la masa se humedecerá.
- Sazonar. Incorpora el parmesano, la nuez moscada, la pimienta y la sal. Retira del fuego y deja enfriar el relleno en el refrigerador.
- Integrar la masa. Mezcla la harina y la sal en un bol. Añade la mantequilla fría en cubos y trabaja con un tenedor hasta que parezca arena gruesa.
- Hidratar. Vierte el agua helada poco a poco. Mezcla solo hasta que la masa se una. Nota: No amases mucho o la masa quedará dura.
- Reposo. Envuelve la masa en film plástico y déjala en el refrigerador por 15 minutos.
- Formar las empanadillas de calabaza. Extiende la masa con el rodillo hasta los 3 mm. Corta círculos de 10 cm.
- Sellar. Pon una cucharada de relleno en el centro, dobla la masa y presiona los bordes con el tenedor.
- Acabado final. Pinta cada pieza con el huevo batido y espolvorea las semillas de sésamo.
- Hornear. Coloca en una bandeja y hornea a 200 ºC durante 20-25 minutos hasta que tengan un color dorado intenso.