Ingredientes:
- 950 ml leche entera
- 100 g azúcar granulada
- 4 yemas de huevo grandes
- 1/4 cucharadita canela molida
- 1 tira de piel de limón (unos 5 cm, evitando la parte blanca)
- Opcional: Galletas María (u otras galletas simples) para servir
- Opcional: Canela molida para espolvorear
Instrucciones:
- En la cacerola, combina la leche, la canela y la piel de limón. Calienta a fuego medio-bajo hasta que empiece a hervir a fuego lento. Retira del fuego y deja reposar durante 15 minutos para que se infundan los sabores.
- En un bol aparte, bate las yemas de huevo y el azúcar hasta que estén pálidas y ligeramente espesas.
- Vierte lentamente aproximadamente 1/2 taza de la mezcla de leche tibia en la mezcla de yema de huevo, batiendo constantemente para evitar que los huevos se cuajen.
- Vierte la mezcla de yema de huevo atemperada de nuevo en la cacerola con el resto de la leche. Cocina a fuego lento, removiendo constantemente con un batidor o cuchara de madera, hasta que la crema pastelera espese lo suficiente como para cubrir el dorso de una cuchara. (¡No hervir!)
- Para una crema pastelera extra suave, cuela la mezcla a través de un colador de malla fina en un recipiente limpio (opcional).
- Divide la crema pastelera entre los ramequines o cuencos. Cubre con film transparente, presionándolo directamente sobre la superficie de la crema pastelera para evitar que se forme una piel.
- Refrigera durante al menos 2 horas, o preferiblemente durante la noche, hasta que esté completamente fría y cuajada.
- Antes de servir, espolvorea con canela molida y adorna con galletas María, si lo deseas. Las natillas caseras están listas para disfrutar.