Ingredientes:
- 2 Berenjenas medianas (aprox. 700g)
- 1 Calabacín grande y firme (aprox. 350g)
- 2 Pimientos verdes tipo italiano (aprox. 200g)
- 1 Pimiento rojo grande (aprox. 250g)
- 2 Cebollas blancas grandes (aprox. 500g)
- 3 Dientes de ajo laminados
- 800g de tomate natural triturado
- 100ml de Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE)
- 1 cucharadita de sal marina
- 1 pizca de pimienta negra molida
- 1 cucharadita de pimentón dulce de la Vera
Instrucciones:
- Corta las 2 berenjenas en dados de 1.5 cm. Espolvorea con sal marina abundante y déjalas en un colador durante 20 minutos. Nota: Esto elimina el líquido amargo y evita que la berenjena se convierta en una esponja de aceite.
- En una cazuela grande, calienta los 100ml de AOVE a fuego medio. Añade las 2 cebollas picadas y los 2 pimientos verdes con el rojo. Sofríe 10 minutos hasta que la cebolla esté translúcida y brillante.
- Incorpora los 3 dientes de ajo laminados. Cocina 2 minutos más hasta que el aroma del ajo sea intenso pero sin que llegue a dorarse.
- Enjuaga ligeramente la berenjena, sécala bien con un paño y añádela a la cazuela. Sube un poco el fuego y saltea 5 minutos hasta que los bordes empiecen a dorarse suavemente.
- Añade el calabacín troceado. Remueve bien para que se impregne del aceite y los sabores del pimiento y la cebolla. Cocina 5 minutos más hasta que el calabacín pierda su opacidad blanca inicial.
- Aparta un momento la cazuela del fuego y añade la cucharadita de pimentón dulce. Remueve rápido durante 30 segundos. Nota: Hacemos esto para que el pimentón no se queme, ya que amargaría todo el guiso.
- Vierte los 800g de tomate triturado sobre las verduras. Salpimenta al gusto y añade una pizca de azúcar si crees que el tomate es ácido. Baja el fuego al mínimo.
- Tapa parcialmente y deja cocinar durante 30 a 35 minutos. Remueve de vez en cuando con una cuchara de madera hasta que veas que el aceite empieza a asomar en la superficie del tomate, señal de que ha reducido perfectamente.
- Apaga el fuego y deja que el pisto repose al menos 15 minutos antes de servir. Nota: Durante este tiempo, los sabores terminan de asentarse y la textura se vuelve más melosa.
- Sirve caliente o a temperatura ambiente. Si te sientes con ganas, este es el momento de freír un huevo y colocarlo encima para que la yema se funda con la salsa.