Ingredientes:
- 400 g de tallarines (preferiblemente al huevo)
- Agua suficiente para cocer la pasta
- Sal gruesa, al gusto
- 150 g de guanciale (o panceta curada de buena calidad), cortado en cubitos pequeños
- 4 yemas de huevo grandes
- 50 g de queso pecorino romano, rallado finamente + extra para servir
- Pimienta negra recién molida, abundante
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra (opcional, si el guanciale tiene poca grasa)
- 1/4 taza del agua de cocción de la pasta (¡nuestro truco!)
Instrucciones:
- Hierve abundante agua con sal. Cocina los tallarines hasta que estén al dente. Reserva una taza del agua de cocción antes de escurrirlos.
- Mientras la pasta se cocina, en la sartén, dora el guanciale a fuego medio hasta que esté crujiente. Si no suelta mucha grasa, añade una cucharada de aceite de oliva al principio. Retira el guanciale y reserva la grasa en la sartén.
- En el bol, bate las yemas de huevo con el queso pecorino romano y abundante pimienta negra.
- Escurre la pasta y añádela inmediatamente a la sartén con la grasa del guanciale. Mezcla rápidamente.
- Retira la sartén del fuego y vierte la mezcla de huevo y queso sobre la pasta caliente. Mezcla muy rápido para que la salsa se adhiera a la pasta sin cocinarse demasiado.
- Si la salsa está demasiado espesa, añade un poco del agua de cocción reservada, poco a poco, hasta obtener la consistencia deseada. ¡Aquí entra en juego la taza reservada!
- Sirve inmediatamente, espolvorea con más queso pecorino romano y pimienta negra recién molida.