Ingredientes:
- 1 taza (240 ml) de café fuerte preparado, enfriado
- 2 cucharadas (30 ml) de licor de café (por ejemplo, Kahlúa), opcional
- 2 cucharadas (25 g) de azúcar granulada
- 1 taza (240 ml) de crema para batir (heavy cream), fría
- 8 onzas (225g) de queso mascarpone, a temperatura ambiente
- 1/4 taza (30g) de azúcar glas (azúcar en polvo), tamizada
- 1 cucharadita de extracto de vainilla
- Aproximadamente 18 bizcochos de soletilla (ladyfingers)
- 2 cucharadas de cacao en polvo sin azúcar, para espolvorear
Instrucciones:
- Prepara el almíbar de café: Combina el café enfriado, el licor de café (si lo usas) y el azúcar en un plato hondo. Revuelve hasta que el azúcar se disuelva. ¡Sin grumos, como la conciencia tranquila!
- Haz el relleno de crema: En un tazón, bate la crema para batir hasta que se formen picos rígidos. En un tazón aparte, bate el queso mascarpone y el azúcar glas hasta que estén suaves y cremosos. Incorpora suavemente la crema batida a la mezcla de mascarpone hasta que se combinen. Agrega el extracto de vainilla y mezcla suavemente.
- Remoja los bizcochos de soletilla: Sumerge brevemente cada bizcocho de soletilla en el almíbar de café, asegurándote de que estén empapados pero no empapados. ¡Como una esponja, pero sin pasarse!
- Monta el tiramisú: En cada vaso para servir, coloca una capa de bizcochos de soletilla remojados, seguida de una capa de relleno de crema. Repite las capas hasta que el vaso esté casi lleno, terminando con una capa de crema. ¡Como si estuvieras construyendo un castillo, pero comestible!
- Refrigera y espolvorea: Cubre los vasitos con papel film y refrigera durante al menos 2 horas, o preferiblemente durante la noche. Antes de servir, espolvorea generosamente con cacao en polvo. ¡Como un buen vino, necesita reposar para estar en su punto!